Grandes Amores de la Historia

Tal vez creas que tu historia de amor es la más grande vivida o escrita, si es que has tenido oportunidad de pasarla al papel, en todos los tiempos. Aquí te entregamos casos de amores crónicos, imposibles, increíbles y anormales que pasaron a la historia. También incluimos otros que aportan a la tolerancia de la diversidad, como es el caso de Oscar Wilde y Alfred Douglas, entre otros. Parece que ni los grandes personajes se escapaban de la flecha de cupido

Kafka y Milena: El célebre Kafka tuvo un amor reducido por la timidez, un montón de cartas a Milena y nada más, nunca le tocó ni un codo.

Dante y Beatriz: Parecido al divino Dante, que se enamoró de la niña Beatriz, hija de su vecino, con la que apenas cruzó una docena de palabras en la vida, pero que siguió amándola más allá de la muerte, hasta convertirla en símbolo del amor inalcanzable.

Mesalina y Claudio: Distinto es el caso de Mesalina, la joven esposa del emperador Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico, conocido por sus amigos como Claudio (a secas).
Cojo, viejo, babeante y erudito, Claudio amaba a su Mesalina, pero la chiquilla era insaciable y dicen que competía en lides amorosas hasta con las mismas meretrices ganándoles a ellas, en cantidad y frecuencia,
Bien casquivana, dicen que lloró cuando le cortaron la cabeza

Adriano y Atinoo: Y ya que nos metimos en zonas turbias, cómo olvidar el amor de otro emperador de Roma, Adriano, quien, pese a estar casado, se trastornó con el alma y el cuerpo del joven Antinoo. Una pasión enfermiza que no se detuvo el día en que el muchacho se suicidó, porque Adriano mandó fabricar miles de estatuas con su efigie, le puso su nombre a una ciudad y lo declaró dios, para que todos los súbditos lo adorases como él.

Alejandro Magno y Hefestion: Atrás no se queda en saga el inmenso Alejandro Magno y su larga relación de pareja con su amigo y lugarteniente Hefestion. ¡Y cómo se querían y cuidaban en batalla el uno al otro!... pese a que Alejandro también se enredaba con mujeres y hasta se casó un par de veces.

Pedro de Valdivia e Inés de Suarez:  El de familia noble española, aguerrido militar, estudioso de la guerra. Ella, hija de padre desconocido y mamá analfabeta, que se ganaba una modestísima vida con sus costuras. A Pedro e Inés, un casual encuentro bastó para encenderlos eternamente, frases tan lindas salieron de sus labios como esta que me fascinó "Habíamos andado en círculos por años, buscándonos a ciegas". Todo ese amor terminaría mas tarde por una petición de la Iglesia y sus gobernantes ya que él era casado. Ella terminó en pareja con un matrimonio tranquilo e hijos, su rutinaria vida se desgarró con un grito al saber que su amado había muerto en manos de Lautaro. En la guerra que ella apoyó con el corazón de escudo. Se dice que ella esperó su muerte sonriendo con una petición a su Pedro que tuviera el lecho dispuesto para las noches de pasión en lo alto.

Napoleón y Josefina: Ella fue mujer de muchos amores. El la superó con creces. Pero cuando se enamoró de Josefina, aquello fue hasta morir. Y, en gran medida, su genialidad en los campos de batalla nació de la ardiente impaciencia por volver a sus brazos. Mandaba mensajes tan especiales como éste, "llegaré mañana no te bañes" en esta pareja la pasión, el dominio del deseo y la inteligencia, hacia presa de las mas desorbitadas aventuras de ambos. Los celos enfermizos de ellos llegaron a la separación el gran estadista, no supo manejar su amor, se reunieron para la despedida sabiendo que se amarían pero la perdición estaba a la puerta. Se sabe, el corazón tiene motivos que la razón desconoce. El señaló ante ella llorando "Josefina nadie ha podido destronarte de mi corazón".

Oscar Wilde y Alfred Douglas: Fueron amantes a escondidas y cuando el secreto se hizo a la luz, uno debió pagar con cárcel. Para morir en la miseria muy luego de cumplir su sentencia por "grave indecencia". Wilde lloró hasta el final por el abandono de su amante, mientras este se casaba y formaba familia con una adinerada poeta.

Camile Claude y Auguste Rodin: Se quisieron y odiaron intensamente. Pero él, considerado el "Primer moderno" en la historia del arte, finalmente se casó con otra. Y ella, talentosa también, enloqueció, pasó treinta años en un manicomio, muriendo sin que nadie reclamara su cuerpo. En su lecho de muerte aferraba a sus manos una nota que su amor le había escrito "Te amé con todo mi cuerpo y con toda mi alma. Y Juntos nos amaremos por los siglos de los siglos, en el espacio del más allá destinado a quienes, nosotros amamos el arte como a Dios y más que a nosotros mismos".

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